
domingo, 24 de abril de 2011
Credo de la Pascua

miércoles, 13 de abril de 2011
Rosario por almas del Purgatorio...
lunes, 4 de abril de 2011
El Rincón del Anacoreta: EL ANACORETA, LA FUENTE Y LA JARRA...
sábado, 26 de marzo de 2011
El Rincón del Anacoreta: EL ANACORETA Y EL CELIBATO (ELOGIO DE LA TERNURA)
domingo, 20 de marzo de 2011
El Rincón del Anacoreta: ESCUCHADLO
lunes, 14 de marzo de 2011
El Rincón del Anacoreta: EXAMEN SOBRE EL AMOR...
domingo, 13 de marzo de 2011
Las tres tentaciones
sábado, 12 de marzo de 2011
¿Quiénes son tus amigos?
viernes, 11 de marzo de 2011
El ayuno de cada día
jueves, 10 de marzo de 2011
La confianza en Dios
Mateo 6,24-34
PONER LA CONFIANZA EN DIOSEn este texto evangélico ,Jesus parte de la experiencia del que sirve a dos patrones:”Nadie puede servir a dos amos , porque odiará a uno y amará al otro. “La dupla amor- odio, implica una opción , una aceptación “…no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.
El hombre ha caído en la idolatría del dinero, al que se le rinde culto mediante la injusticia.Frente a esta realidad, Jesús plantea como respuesta el sentido de la providencia divina.
Confiar plenamente en Dios, no es desentenderse de la vivienda , vestido, sustento, ni abandonar lucha y trabajo, tampoco es una invitación a la indolencia, sino un rechazo a la acumulación que genera injusticias y desigualdades. Nos invita a ver la realidad , a analizarla y a tener fe: “Miren las aves del cielo…miren como crecen los lirios de campo…¿no hará mucho más por ustedes?
Estamos llamados a construir una nueva sociedad donde no tengan lugar las desigualdades hirientes, ni el hambre, ni donde muchos hermanos pasen grandes necesidades, mientras otron viven en la opulencia.Este mensaje es una invitación a relativizar el valor absoluto de los bienes terrenos en comparación con el Valor Supremo de Dios y de su reinado y a practicar la caridad cristiana, siendo generosos y solidarios con los más indigentes.¿CÓMO?
En primer lugar cubriendo sus necesidades básicas y a continuación luchando para rescatar la cultura del trabajo, especialmente para aquéllos que han perdido la dignidad de ganarse el sustento con el sudor de su frente. Si no contagiamos compasión, si no defendemos a los que queriendo trabajar están desocupados, si no compartimos el pan y el sufrimiento con los más olvidados, ¿Dónde está el proyecto que animó la vida entera de Jesús?
REFLEXIÓN
La renuncia de la acumulación que hacen los pájaros y la despreocupación de las flores por su esplendor, fundamentan nuestra confianza en el Padre , que nos salva del interrogante angustioso del futuro , nos quita la necesidad imperante de “atesorar” y nos recuerda que nos necesita fieles y misericordiosos, bajo el cobijo de sus manos.
QUE EL REINO DE DIOS SE HAGA PRESENTE EN NUESTRO ACCIONAR COTIDIANO.
miércoles, 9 de marzo de 2011
El tiempo de los abuelos
martes, 8 de marzo de 2011
La roca de la Palabra
El amor a los enemigos
lunes, 7 de marzo de 2011
Jesús Resucitado
La resurrección de Jesús
La Resurrección de Jesús es un HECHO REAL, HISTÓRICO -como todo lo que dicen los Evangelios sobre Jesús de Nazaret- y META HISTÓRICO, -vá más allá, pues anticipa nuestra propia resurrección-. Cuando pienses en esta VERDAD DE FE, toma en cuenta estas cuatro afirmaciones:
La resurrección de Jesús no es una vuelta a su vida anterior, para volver a morir de nuevo. Jesús entra en la vida definitiva de Dios; es "exaltado" por Dios (Hch 2,23); es una vida diferente a la nuestra. (Rm 6, 9-10)
Jesús resucitado no es una "alma inmortal", ni un fantasma. Es un hombre completo, con cuerpo, vivo, concreto, que ha sido liberado de la muerte, del dolor, de las limitaciones materiales, con todo lo que constituye su personalidad.
El Padre actúa con su fuerza creadora y poderosa, levantando al muerto Jesús a la vida definitiva y plena.
No se trata de que Jesús resucitó "en la fe" de sus discípulos, o "en su recuerdo". Es algo que aconteció verdaderamente en el muerto Jesús y no en la mente o en la imaginación. Jesús realmente ha sido liberado de la muerte y ha alcanzado la vida definitiva de Dios.
Con la Resurrección de Jesús, Dios afirma cosas muy importantes:
Dios estaba de parte de Jesús, le da la razón en todo lo que hizo y dijo y se la quita a quienes estaban en su contra.
Rehabilita su causa y su persona: Jesús es su Hijo, el Cristo, el Mesías esperado.
Dice a la Iglesia naciente que su misión está fundada no solamente en el hecho histórico, sino en la experiencia pascual, en el encuentro de cada cristiano con Jesús Resucitado.
Es la anticipación de la meta de la historia; hace surgir una fuerza dinámica e invita a un programa de vida para cada hombre.
Hay un nuevo horizonte para la vida y nuevo sentido para la muerte. La vida es un camino que se puede andar con esperanza, pues la muerte no es el fin del hombre, sino el medio para volver a su destino final: Dios Padre.
En los evangelios se describen varios "encuentros" de Jesús Resucitado con varios de sus discípulos; hay cosas en común en estas experiencias:
Jesús se "deja ver", para que salgan de su incredulidad y de su desconcierto.
El encuentro afecta a la totalidad de sus personas: transforma el miedo en celo por el evangelio; la ignorancia por sabiduría; la debilidad por fortaleza; la tristeza por alegría. (Gal 1,23)
Les descubre los enigmas de la fe: "se les abren los ojos" "ven y creen".
Los encuentros siempre conducen a una llamada a la evangelización "vayan y digan" (Mt 28, 18-20; Mc 16,15; Lc 24,28; Jn 20,21).
Comprenden que deben vivir su vida cotidiana con otro sentido y otra profundidad, el encuentro con el Resucitado es una experiencia prolongada en la vida. (2Cor 4,10).
Jesús dijo a Tomas: "Tu crees porque has visto. Felices los que creen sin haber visto" (Jn 20, 29). Estas palabras de Jesús: "Felices los que creen sin haber visto", se refieren a nosotros, a los cristianos de hoy que seguimos encontrando a Cristo Resucitado, aunque "no lo veamos" con los ojos del cuerpo, los efectos que se producen son exactamente los mismos: somos "felices", porque tenemos la certeza de que creemos en algo real; porque tenemos una esperanza diferente a quienes no creen; porque vamos por la vida luchando por hacer realidad el sueño de Jesús: vivir el Reino de Dios entre los hombres.
Piensa, a quién le debes tu fe: ¿a tus padres?, ¿a un sacerdote?, ¿a un catequista?, ¿a algún amigo?. La fe es un don de Dios que recibimos en el bautismo, pero también es consecuencia del testimonio de alguien que ya se encontró con Jesús Resucitado. Quizá tú has sido la causa de la fe de alguna persona. ¡felicidades!, esa es la tarea de todos los cristianos.
Pero…. si tu eres alguien que siente que su fe no es firme, es probablemente porque no has hallado a alguien que te de testimonio de su encuentro con Jesús Resucitado, ¿o no lo has querido ver? ¡no te desanimes!. Vale la pena que busques entre las personas que conoces; busca a alguien que ya lo haya encontrado, desde luego tienes que entrar en el "ambiente" donde están estas personas: es gente común, pero se distingue en que vive los valores cristianos: la verdad, la justicia, el amor y la paz; seguramente están entre tus compañeros de trabajo o de escuela; quizá entre tus vecinos; ve a Misa los domingos, o acércate a algún grupo parroquial; puedes encontrar aquí a esos testigos de la Resurrección que viven inmersos en el mundo transmitiendo el amor de Jesús de Nazaret.
Cada vez que veas a alguien que vive esos valores del Reino de Dios, es porque es un testigo del Resucitado; obsérvalo, pregúntale por qué cree y por qué vive de tal manera. Con toda seguridad su testimonio te contagiará y tú también serás un testigo más, ayudando a Jesús a transformar al mundo.
La máxima obra de Dios, la Resurrección de su Hijo, no tuvo testigos. Sin embargo sí se puede comprobar; hay "evidencias":
El sepulcro vacío.- Los cuatro evangelistas lo mencionan. Lo reconocen incluso los soldados, los sacerdotes y las autoridades romanas. Aunque no es una prueba directa, es un signo especial, es el primer paso para el reconocimiento de la Resurrección. Juan dice: "vió y creyó (20,8).
Las apariciones del Resucitado.- En ellas se basa el argumento definitivo para afirmar la Resurrección. NO FUERON VISIONES subjetivas, sino HECHOS OBJETIVOS, HISTÓRICOS. Se describen (en los últimos capítulos de los evangelios), como presencia real y hasta carnal de Jesús; come, camina, deja que lo toquen, platica con ellos. Son una base sólida de la fe en la Resurrección.
El testimonio de los que creemos.- Aunque no hubo testigos de la resurrección, sí los hay del Resucitado. Quienes lo vieron comenzaron a decir que el "Crucificado estaba vivo" y así es como surge la Iglesia. Nuestra fe procede de los primeros que creyeron y continuamos hoy transmitiendo esa misma fe en Jesús de Nazaret que murió por nosotros, y que RESUCITÓ como primicia de lo que será nuestra propia resurrección. ¡desde hace dos mil años, hombres y mujeres han dado testimonio de la fe en la Resurrección y así seguirá ocurriendo hasta el fin de los tiempos! .